
Las alitas de pollo son un clásico infalible. Pero cuando las cocinas en un kamado y les das ese toque que tienen las Alitas Buffalo que pica, seduce y cruje… amigo, eso ya es otro nivel. Hoy te traigo una receta que convierte unas simples alitas en una fiesta de sabor, con una piel crujiente y una salsa Buffalo que te hace salivar desde que la hueles. ¡Ideal para una barbacoa entre colegas o para darte un homenaje viendo un partido!
Vamos a combinar el método de cocción indirecta y fuego directo para conseguir unas alitas doradas, jugosas por dentro, y con ese punto ahumado que solo el kamado te regala. Y por supuesto, las terminaremos con una salsa Buffalo casera que mezcla el picante con la acidez justa para hacerte repetir una tras otra.
¿Listo para ensuciarte las manos y triunfar en la parrilla? Pues sigue leyendo, que te lo explico paso a paso con todo el arte del Maestro del Carbón. ¡Vamos al lío!
Receta de Alitas de pollo Buffalo en kamado
🐔 Ingredientes para las alitas Buffalo
- 1,5 kg de alitas de pollo (enteras o cortadas en dos partes)
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de ajo en polvo
- 1/2 cucharadita de cebolla en polvo
- 1/2 cucharadita de pimienta negra
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharada de harina
🔥 Para la salsa Buffalo casera
- 60 g de mantequilla sin sal
- 120 ml de salsa picante tipo Tabasco
- 1 cucharadita de vinagre de manzana
- 1/2 cucharadita de ajo en polvo
- 1/2 cucharadita de salsa Worcestershire
- 1/2 cucharadita de azúcar (opcional)
Cómo preparar las alitas Buffalo en el kamado
1. Sazona y marina con cariño
Mezcla todas las especias con el aceite de oliva y embadurna bien las alitas. Déjalas reposar una hora en la nevera tapadas. Este paso ayuda a que absorban sabor y la piel se seque un poco, lo que mejora el crujiente.

Para que el marinado abrace bien cada alita y no se te quede ninguna desangelada, yo hago lo siguiente: meto las alitas con todos los ingredientes en una bolsa de congelados, de las gorditas. La cierro bien, le saco el aire… ¡y a bailar! Le das unos meneos con arte y verás cómo se embadurnan todas por igual, sin manchar ni media cocina. Mano de santo, te lo digo.
2. Prepara tu kamado
Enciende el kamado y ajústalo a 180 °C con método indirecto. Coloca el deflector de calor y, si quieres un toque ahumado, añade un trozo pequeño de madera de manzano o cerezo.
3. Asado indirecto: cocción con control
Pon las alitas en la parrilla con la piel hacia arriba, sin amontonar. Tapa el kamado y deja que se cocinen durante unos 35-40 minutos, girándolas a mitad de cocción. Deberían llegar a unos 75 °C internos.
4. Salsa Buffalo al fuego
En un cazo, funde la mantequilla, añade la salsa picante, el vinagre, Worcestershire, el ajo en polvo y el azúcar. Remueve todo bien a fuego bajo hasta que emulsione. No dejes que hierva fuerte. Apaga y reserva.

5. El toque final: fuego directo y glaseado
Cambia el kamado a método directo y sube la temperatura a unos 220-240 °C. Pinta las alitas con la salsa Buffalo y colócalas unos minutos directamente sobre la brasa para que caramelicen. Gíralas y repite el glaseado por ambos lados. Cuidado, que se doran muy rápido.
Si vas con el tiempo justo o la barriga ruge más que el kamado, no te preocupes. Coge un bol grande, echa ahí todas las alitas y riégalas con la salsa Buffalo. Remueve con ganas, que se impregnen bien por todos lados, y directas al fuego.
6. A comer como campeones
Sírvelas con apio en tiras, bastones de zanahoria y un dip de queso azul o yogur. Ponlas en una bandeja rústica y prepárate para ver cómo vuelan.
🔥 Consejo del Maestro del Carbón
Si vas justo de tiempo, puedes usar alitas sin marinar y cocinarlas directamente, pero el sabor no será tan profundo. Y si te gusta el picante potente, sube la cantidad de salsa o usa una variedad más fuerte, como la Sriracha o algún chile mexicano extra picante.
¿Quieres llevarlo al siguiente nivel? Usa una bandeja perforada para alitas para una cocción aún más uniforme y un dorado brutal por todos lados.

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